sábado, 26 de mayo de 2018

Los mordiscos en el acero




No mellar el alma del acero

dar constantes pasadas a la hoja
afilar lo romo
buscando el brillo pez de la escama vieja
bajo la luna

y repito:
no mellar el alma del acero

Supongo que habrá quien lo consiga
aunque de continuo se me presenta idéntica duda

qué carne cortan, ¿la de su historia
o la paja del muñegote
que toman prestado del muestrario
de la quimera?

mis puñaladas mellan al hueso
y son mis huesos
mordiscos para el acero

y todas sus almas


acróbata




viernes, 20 de abril de 2018

Horas de celebración



El cerrojo
como el último botón a desabrochar de tu blusa.

Ya las ventanas abren sus brazos
al crecer de las horas.
Y con ellas la luz desnuda
besando el temblor
de mi carne en sombra.

Qué placer el salir de lo oscuro y su mirada.
Pero no demoremos más
el regreso.
Volvamos al nudo de sábanas
a deshacernos de nuevo.

Y todo por celebrar la vida
su maravilla azul
y esta sed de labios que no cesa.


acróbata




martes, 19 de diciembre de 2017

El secreto peor guardado




El 1 de octubre de 1984 lloré
como nunca antes había llorado
lloré un río, un mar, todos los océanos
lloré solo, en silencio, con rabia y compartiendo
lágrimas cercanas
lloré
hasta que me creí yermo
completamente seco de más aguas amargas

yo creía, estaba convencido
que lo hacía por ella

y sí, por ella
por la segunda y definitiva ruptura
del cordón umbilical
que nos anudaba como madre e hijo

lloré por ella
y sin duda, también por mí

aunque eso se ha encargado el tiempo
todo este tiempo
de hacérmelo saber


acróbata


viernes, 15 de diciembre de 2017

Doble V



Pregunta el porqué bebes

de verdad
quiere saberlo
¿será una entomóloga
con el alfiler
aguardando el momento
de clavar
a su cucaracha?

La sed
querida mía
siempre se trata de la sed

de destrucción


acróbata








martes, 14 de noviembre de 2017

Los versos libres


Respiras
te crees en completo silencio
y es tu pecho un laúd

esa música
nacida de una caja de resonancia
que recoge en su nido el temblor de cuerdas
donde ni es libre la mano ni el obrador
que nunca descansa

no sientas ser tan transparente
como la melodía, como tu corazón desbocado
suficiente castigo es ya
callar, renunciar al canto de gorriones
de un verso libre
y solo atreverte al clamor sordo
de un río de palabras
que sobre el papel

envejece, se seca
muy al fondo de los cajones.


acróbata